Hay un vídeo grabado en 2005 que hoy da vértigo verlo.
En él salen tres chavales hablando de su startup. Uno de ellos, Steve Chen, confiesa a cámara que está bastante deprimido. ¿El motivo? Su plataforma solo tiene 40 vídeos subidos. Cuarenta. La plataforma se llamaba YouTube.
Y ojo, porque la cosa venía de peor.
YouTube no nació para ver vídeos. Nació como web de citas. La registraron el día de San Valentín de 2005 con un eslogan que hoy suena a chiste: “Tune In, Hook Up”. La idea: subes un vídeo contando qué buscas en una pareja y el amor hace el resto.
Cinco días después del lanzamiento, los vídeos subidos eran exactamente cero.
Tan desesperados estaban que pusieron anuncios en Craigslist ofreciendo 20 dólares a mujeres que subieran vídeos de citas. No respondió ni una. Uno de los fundadores, para que aquello no pareciera un solar, rellenó la web con vídeos de aviones 747 despegando y aterrizando. En una web de citas. Aviones.
Pero entonces pasó algo. Los cuatro gatos que entraban empezaron a subir lo que les dio la gana: sus perros, sus vacaciones, cualquier cosa. Los fundadores, en vez de pelearse con la realidad, la escucharon: fuera las citas, esto es un sitio para subir cualquier vídeo. Ese verano lo rediseñaron todo.
Aquellos 40 vídeos que deprimían a Chen eran, sin que él lo supiera, el estudio de mercado más valioso de la historia de internet.
Dieciocho meses después de aquella depresión, Google compró YouTube por 1.650 millones de dólares. Hoy se suben más de 500 horas de vídeo cada minuto.
🎯 Moraleja para eventos & marketing:
Uno es más que cero. Siempre. Y no como frase motivacional: empíricamente.
Porque cero no te enseña nada. Cero es tu plan intacto, tu idea perfecta en la cabeza, tu evento sin fecha “hasta que esté todo listo”. Uno, en cambio, genera datos. Los 40 vídeos “ridículos” contenían la información que valía 1.650 millones: lo que la gente hacía de verdad, no lo que el plan decía que haría.
Así que lanza la newsletter con 12 suscriptores. Haz el evento con 40 personas. Y cuando llegue poca gente, no te deprimas: mira qué hacen. Tu público te está diciendo qué producto eres. Solo hay que tener algo en el mundo para poder escucharlo.

Esta semana el post que más ruido ha hecho tocaba un tema incómodo: la competencia desleal entre agencias.
Contaba algo que me dejó a cuadros: busqué mi agencia en Google y ahí estaban, anuncios de otras agencias pujando por nuestro nombre para llevarse a quien nos buscaba a nosotros. Agencias grandes, de las que en teoría no necesitan recoger migas debajo de la mesa. Se lo comenté al CEO de una de ellas y su respuesta fue: “Es normal. Google lo permite.”
Ah, bueno. Entonces perfecto.
También puedes tirarte un pedo en un ascensor lleno y, hasta donde sé, Google tampoco lo prohíbe. Una cosa es que puedas hacerlo. Y otra que quede bonito.
Yo tengo una visión quizá demasiado romántica de este sector: hay trabajo para todos. Compite. Haz mejores eventos, cuida más al cliente, ten mejores ideas. Pero pujar por el nombre de otra agencia para pescar a quien ya la está buscando me parece feo. Legal, permitido, habitual, como queramos llamarlo. Pero feo. Y la forma en la que compites también dice bastante de la empresa que eres.
Te dejo la pregunta abierta: ¿dónde pones tú la línea entre competir fuerte y competir sucio? ¿Te has encontrado tu nombre en la puja de otro?





